El Instituto de Emprendimiento Avanzado ha celebrado una edición especial de los Martes del Emprendimiento con motivo del Día Internacional de la Mujer. La escuela de negocios que preside Juan Claudio Abelló, en colaboración con la Asociación de Mujeres sin Fronteras, ha celebrado en su sede central un encuentro con cinco mujeres que inspiran. Antonia Regalado, psicóloga, conferenciante internacional y autora de “Liderazgo Armónico” y “Don Ego”; Jessy Blanco, socióloga y fundadora del programa Psychomentoring; Kathy, creadora del método Supernova, para acompañar a las mujeres en procesos de ruptura personal; Reyes Ramón, abogada y emprendedora. Junto a ellas ha sobresalido la figura de Batol Gholami, mujer afgana, ingeniera informática, activista por la educación de las niñas afganas y fundadora del proyecto Ayla. Rosa Gil, vicepresidenta de la Asociación ha sido la encargada de moderar un encuentro en el que no se ha defendido un modelo de feminismo frente al machismo sino que la apuesta firme de las ponentes es la del empoderamiento de la mujer al lado y no frente al hombre.
Las ponentes han recordado cómo las mujeres sufren más el impacto del síndrome del impostor, de la autoexigencia, de la obsesión por el control y cómo es necesario pasar de las certezas exteriores a las interiores para superar todos esos gap, esas “limitaciones mentales que nos impone la familia y la sociedad que se convierten en una lealtada inconsciente, en un miedo que nos bloquea”, en palabras de Antonia. El emprendimiento es un vehículo perfecto para el empoderamiento de la mujer. “No hay independencia emocional, sin independencia económica” ha explicado Jessy . Para eso es necesario desarrollar un proyecto, un negocio. Y ese negocio, ha añadido, “crece como crece tu desarrollo personal”. Las mujeres, coinciden las ponentes, tienen que aprender a saber delegar para que sus proyectos crezcan: “Soy hábil, completa y capaz y todo va a funcionar si lo dejo de controlar”, resume Kathy.
Pero sin duda el testimonio que ha reunido el aplauso y la emoción del público que ha acudido a la madrileña calle Turia ha sido el de Bathol Golami. Una mujer afgana refugiada que ha pedido a las empresas que “confíen en los refugiados” y que ha defendido la actividad no remunerada porque, dice, “toda acción tiene un efecto” y muchas veces vale con ese efecto. Acciones como las de ella que enseña a niñas sin recursos de forma desinteresada. “Una mujer formada es una mujer independiente”, ha enfatizado. La sala ha roto a aplaudir cuando Golami ha asegurado que “el segundo significado de la palabra mujer en el diccionario es resiliencia. No solo para las mujeres en Afganistán. Todas las mujeres del mundo tienen una historia para escribir un libro”. Esta refugiada ha pedido que “no olvidemos a las mujeres en zonas de conflicto porque tenemos una responsabilidad frente a ellas. Necesitan nuestra ayuda y juntas somos más fuertes”. Reyes ha sido la encargada en cerrar la mesa y lo ha hecho con un llamamiento para la mujer empoderada: “que todas las mujeres hagan lo que quieran y que no hagan caso al tú no puedes”.
La Asociación de Mujeres sin Fronteras ha celebrado por segundo año este encuentro con motivo del 8M. Esta asociación tiene la misión de construir una comunidad, donde las mujeres se apoyen mutuamente en los procesos de crecimiento a nivel personal y profesional. Construyendo vínculos y contactos, que les ayuden a crecer en sus emprendimientos y así poder vivir de sus talentos. Promover, en definitiva, la conciencia de una sociedad más justa e igualitaria, que otorgue las mismas oportunidades a mujeres y hombres. Una asociación que va dirigida a toda mujer que tenga deseos de superarse, y también a hombres que compartan y ayuden en estos objetivos, entendiendo que ellos son necesarios para lograr la verdadera igualdad.













