El Instituto de Emprendimiento Avanzado ha celebrado un nuevo Martes del Emprendimiento centrado en el sector de moda y textil. Vanesa Cebrián, fundadora de El Vestidor de Vanesa, ha presentado un proyecto que vio en las redes sociales una oportunidad de emprender y ampliar el negocio de la tienda y del comercio tradicional. Un proyecto que une la pasión por la moda, la atención personalizada a la clientela y el uso de las redes sociales. Vanesa emprendió para crear un espacio de moda con personalidad, donde puede asesorar a sus clientas y ofrecerles un servicio personalizado y ofrecer las prendas seleccionadas. Así ha pasado de lo que hacen muchos comercios -vender ropa- a construir una marca y crear una comunidad. Vanesa ha conseguido visibilidad de marca a través de las redes sociales -fundamentalmente Instagram- reuniendo a una comunidad digital que sigue los directos de su canal y aprovechando las oportunidades del comercio online.
En el encuentro que ha conducido Wilfredo Jurado, el CEO de esta escuela de negocios, Vanesa Cebrián ha explicado que ella tenía en Cuenca su tienda física, cuando decidió dar el salto al comercio online. La tienda sigue abierta, pero desde el universo de las redes sociales “explico tallas y tejidos”. Jurado le ha preguntado por la dificultad de vender por este canal ropa y complementos porque no tienes posibilidad de ver cómo te quedan. Vanesa ha explicado que su cliente es la mujer porque tiene un tallaje más sencillo que el de los hombres. “En el caso de caballeros hay un abanico de tallaje más amplio que en el caso de las mujeres. Nosotros tomamos las medidas de todo, pero a veces es verdad que no sale bien. En cualquier caso, tienes el pedido en un plazo de 24-48 horas en tu casa y si no te gusta, aceptamos devoluciones”. Vanesa tiene un equipo reducido de dos personas que le ayudan. Una amiga y su marido. Los tres, mano a mano, recogen pedidos. Muchos de ellos por WhatsApp. En cualquier caso, cuenta con una clientela muy fiel de la que ya “ha aprendido a saber lo que les gusta”. Ella misma compra las telas y fabrica los modelos para ofrecerselos. El escaparate de El Vestidor de Vanesa son los vídeos que sube a redes para vender el producto.La preparación no es fácil y por eso un día a la semana cierran la tienda para poder garabar y editar. “Tienes que subir contenido todo el tiempo”, reconoce Vanesa. Así ha conseguido llevar El Vestidor de Vanesa a Alemania o a Portugal. En el país vecino presume de tener una “clienta habitual”. La clave de su éxito está en los “directos” que es cuando “el cliente compra”. “Los hago por la noche cuando las mujeres están ya tranquilas. Desde las 21:30 hasta las 00:00h. Compro sobre pedido las telas a mi gusto. Intuyo lo que puede gustar a mi comunidad digital y se lo vendo. Interactúo con ellos en el directo para probarme la ropa de tendencia que suelo traer y ver lo que les gusta. Suelo conocer los gustos de mis clientas porque llevo ya cinco años con ellas y voy a los almacenes pensando en ellas”.
Vanesa se conforma con verse en diez años como está ahora. No olvida su historia de superación personal y profesional en la que vio cómo el comercio online amenazaba su tienda. En vez de elegir el camino más fácil y fichar por Inditex decidió reinventarse y lanzarse ella a emprender en ese sector. Por eso le dice a los futuros emprendedores que sean valientes y que emprendan. “El que no sea valiente no gana, así que lánzate porque si solo lo piensas, te quedas con el ay ay ay”













