Nuria Escarpa, creadora de Tres Letras Pan, ha protagonizado un nuevo Martes del Emprendimiento especial, organizado por el Instituto de Emprendimiento Avanzado, en el que el presidente y el CEO de esta escuela de negocios, Juan Claudio Abelló y Wilfredo Jurado, se trasladaron a esta panadería artesana en la calle Nueva Zelanda de Madrid
Nuria Escarpa compartió la esencia de Tres Letras Pan, cuyo nombre refleja la simplicidad y honestidad de sus ingredientes básicos: agua, harina y sal. Busca ofrecer productos de calidad, elaborados de manera consciente, cuidadosos con el ambiente y los empleados, para “que lleguen a las mesas de quienes deciden consumirlos”. Nuria, que previamente trabajó como psicóloga, explicó cómo la pasión por el pan le llevó a un cambio de rumbo profesional, formándose en la ‘Escuela de Panadería de Madrid’, donde descubrió que las masas eran “su mundo”, con tan solo 21 años.
Frente al desafío de competir con los precios de las grandes superficies, Nuria subrayó que el pan artesano de Tres Letras Pan “habla por sí solo”. La clave reside en la masa madre y las largas fermentaciones. Un proceso que mejora la digestión, ofrece mayor saciedad y permite que el pan se conserve mejor, a diferencia de los panes industriales que llama “barras de aire”.
Nuria, que fundó Tres Letras Pan hace veinte años con su socia Adriana Cuellar, no tiene miedo al auge de las panaderías artesanas, porque “tenemos producciones limitadas, y lo que tiene uno, igual no lo tiene el otro. E incluso yo le puedo recomendar”. Considera que esto ha impulsado la cultura del pan, “llevando a la gente a valorar más el producto artesano”.
La clave está en la personalidad única de cada panadería y la colaboración entre los panaderos artesanos, llegando incluso a compartir recetas o clientes. Por ello, Nuria siempre elige proveedores y clientes con la misma filosofía: “son aliados, no una simple transacción”.
Tres Letras Pan no deja de ser un comercio de barrio, “porque conocemos a nuestra clientela y hacemos comunidad. Funciona mucho el boca a boca”, pero apuesta por la diversificación. Aunque un 70% de su facturación proviene de la venta directa en la tienda, el 5% corresponde a la venta online a clientes de toda España y el restante a otros clientes como cafeterías, restaurantes y catering. Además, organizan eventos, team buildings y talleres que aprovechan el pan “como una herramienta única para trabajar competencias de equipo y personales”, explorando la simbología de “compartir”
“El pan no tiene límites”
El proceso de elaboración en Tres Letras Pan utiliza la “larga fermentación” con masa madre, en el que destaca el control de temperatura, permitiendo, a los seis miembros del equipo, tener horarios de trabajo más convencionales que en la panadería tradicional, ya que trabajan con un día de antelación. Ofrecen una amplia variedad de productos, con unos 20 tipos de pan, desde higos con queso, hasta chimichurri, y 30 de bollería artesana, innovando constantemente con panes especiales.
Mirando al futuro, Nuria visualiza a Tres Letras Pan consolidada en su ubicación actual, fortaleciendo su equipo y expandiendo su impacto con iniciativas alineadas con la filosofía del negocio, como un proyecto de inclusión de mujeres reclusas. Por ello, mantiene un fuerte compromiso con su misión de elaborar pan honesto y de calidad, así como con apoyar iniciativas de economía circular.
Para quienes estén considerando emprender, Nuria ofreció un consejo basado en su experiencia: “es mejor arrepentirse de lo que uno ha hecho que no de lo que no ha hecho. Evitando sacrificar en exceso la vida personal”.