Mañana, en la carrera Corre Segura de Madrid, habrá un corredor que destacará entre todos: no por velocidad, ni por técnica, ni por talento… sino porque nadie esperaba que apareciera. Ese hombre es Gorka, portador del dorsal 189 y enemigo declarado de la gravedad desde hace años.
La mañana del evento se prevé tranquila, excepto para quienes tengan el infortunio de correr cerca de Gorka. Según la información disponible en la web oficial del evento , los 5 km parecen “asequibles”. Para Gorka, en cambio, equivalen a una película épica donde solo falta un dragón y una música dramática.
Su entrenamiento previo ha sido… peculiar. Mientras otros corredores exprimían series, cuestas y tiradas largas, Gorka se dedicaba a un plan mixto que combinaba musculación, intentos dignos de parkour emocional y una lucha constante contra si mismo. Fuentes cercanas aseguran que aunque para alguna otra cosa sería favorito. Pero como se trata de correr, la cosa cambia.
Mañana, al colocarse en la línea de salida, Gorka lucirá su dorsal 189, un número que para él representa dos cosas:
- Su posición probable en meta.
- Las pulsaciones que alcanzará en cuanto arranquen.
Los expertos no descartan varios escenarios:
- Escenario 1: heroico. Gorka completa los 5 km sin parar y sin que ninguna de sus vértebras cervicales proteste por escrito.
- Escenario 2: realista. Alterna correr con negociaciones internas tipo “venga, un minuto más y lo dejamos”.
- Escenario 3: el más probable. En el kilómetro 3 se pregunta por qué no se quedó en casa desayunando, en el 4 pacta internamente caminar “solo 10 pasos”, y en el 5 entra a meta con los brazos en alto como si acabara de ganar Boston.
Observadores habituales aseguran que su sprint final es magnífico… siempre que no se vea obligado a hacerlo más de 20 metros.
La compañía de Gorka puede ser muchísimo peor. Ahí estarán Sergio y Nacho, los mismos que en su día compartieron con él aquella gloriosa etapa en la Liga Nacional de Baloncesto, hoy convertidos en una versión “muy venida a menos” de lo que fueron. Ambos correrán también l, aunque más que corredores parecerán dos turistas nórdicos extraviados: mallas ajustadas, capas de abrigo como si esperaran una glaciación y esa actitud rancia de “yo antes metía triples y tocaba el aro ” que no se corresponde en absoluto con lo que sus rodillas opinan. Según testigos, su plan de carrera consiste básicamente en no morir … aunque, siendo sinceros, tampoco promete ser un espectáculo verlos a ellos.
Mañana, cuando el cronómetro dé el pistoletazo y el dorsal 189 empiece a moverse, habrá un silencio colectivo: el silencio de quienes piensan “¿sobrevivirá?”.
Así que prepárense, porque a está a punto de presenciar algo que quizá no vuelva a repetirse: Gorka corriendo voluntariamente. Si no lo ves en directo, siempre podrás seguir la estela de sudor y dignidad cuestionable que deje a su paso.














